Papel del Alumno
a) Deben descubrir que la razón y la percepción son la base de la ciencia, la lógica de las matemáticas, el sentimiento en el arte y la coherencia en la historia.
b) Debe verificar la información, responder a interrogantes, investigar y reconstruir su propio conocimiento en el área, para aplicarlo en situaciones reales.
c) Emplea libros, guías, textos, prácticas de laboratorio, lecturas, etc.
d) Debe adquirir no sólo los conocimientos y habilidades necesarias, sino especialmente aquellas que se refieren a la actividad creadora e inventiva.
Por eso tendrá que prestar atención especial a las disposiciones y actitudes que le sensibilizan e inclinan a valorar y actuar permanentemente, tanto en su aprendizaje como en su vida, con un espíritu curioso, creativo e innovador. Asimismo, deberá progresar en la aspiración de incorporar la tecnología a su tarea diaria de aprender, mejorando progresivamente en el conocimiento.
El papel del alumno en el aprendizaje tiene que ser profundamente activo. Sin embargo, a lo largo de la evolución de esta noción en el pensamiento didáctico y en la divulgación de concepción de actividad, esta noción se ha convertido prácticamente en un "cliché", en una noción hueca o, a lo sumo, declarativa, que no incide en la modificación de las prácticas educativas.
En esa medida el aprendizaje en la escuela se encuentra precedida por la transmisión e inculcación de esquemas y estructuras de conocimiento, de percepción y valoración.
El alumno empieza su aprendizaje cara a cara, donde la comunicación se encargan de liderar la auto descripción de sus compañeros, el aula, la escuela y su sociedad, comunicando o eliminando el espacio de su actuar. En ese instante el estudiante revela su individualidad, como parte de un sistema que le permite hacer uso de cierta libertad en razón de su integración o de fusión al sistema educativo.
El proceso continua para el alumno mediante el sistema escolar, no neutral plagado de ideologías determinadas, prácticas sociales inmersas en configuraciones de poder, ideas mediatizadas por la historia vistas desde los intereses de la clase dominante, lo que lo limitará a recibir lo que el sistema requiere de él.
El proceso sigue su desarrollo formando a nuestro estudiante como una reproducción de su historia que legitima y ratifica las relaciones sociales que marginan, imprimiéndole una imagen de como vivir en sociedad evidentemente concebida desde producción y organización del lenguaje previamente organizado en niveles, categorías, estrategias y tácticas necesarias para su enseñanza y aprendizaje.
Después, con lo aprendido configurar sus intereses y experiencias que representen su nuevo espacio de conflicto sobre la versión de autoridad, la historia, el presente y el futuro que prevalecerá en la escuela.
Y finalmente devolverá a la sociedad lo producido y legitimado en el aula por la interacción alumno-docente.
Bajo es marco se define la actuación de nuestros estudiantes en el aula, por lo tanto cual es la realidad de ellos en la escuela.
Muchos estudiantes provienen de familias de bajos ingresos, primera restricción para su actuar (bajo capital cultural heredado y por ende reducido manejo del lenguaje debido a su situación familiar), en su gran mayoría se encuentran en escuelas publicas con docentes poco preparados, poco críticos del sistema social y sin vocación educativo.
Dicha situación es asimilada por el estudiante con una completa frustración por su situación inicial, posteriormente su confrontación con un sistema educativo totalmente tradicional, donde no existe una interacción real docente-alumno, sólo se trata de un monologo encabezado por el docente, el alumno asume su papel pasivo, no criticándolo debido a la tradición cultural heredada. Así, aprendieron aceptar ser víctimas y su situación la situación económica lo incrementa.
La poca estructura cognitiva traslada por el docente no le permiten dimensionar los concepto que le son intentados trasmitir, y mucho menos criticarlos. Las habilidades aprendidas son deficientes reproducciones de los malos sistemas escolares llevados a la práctica pedagógica en el aula. Carentes de sentido y aplicación a la vida real de los estudiantes al momento de ser aprendidos.
Su reducido lenguaje producto de su vida y de la calle le hace asumir de manera víceral toda información recibida, produciendo inversiones afectivas en determinados tipos de conocimientos. En este sentido, el conocimientos no es algo que comprender, sino que siempre es algo sea o no comprendido, sentido y contestado de forma no pensada y automáticamente.
El choque entre el conocimiento que los alumnos observan y aprenden en la calle con el tradicional en el aula genera un tipo de identificación viceral. Es decir, el conocimiento de las calles es vivido y mediado a través del discurso afectivo no hallado en la escuela. En las calles lo importante es algo sentido mientras en el aula se matiza de racismo y logocentrismo. Ese sensación del alumno de encontrar en el aula un conocimiento acorde a su experiencia vivida lo hace aislado, abstracto y por lo que no invierte afectivo; es un discurso congruente con otra persona, pero no con él y sus códigos apropiados en la calle, los cuales no esta dispuesto a renunciar.
La instrucción en el aula es un conocimiento codificado dado de forma lineal y relativamente no problematizado y que coloca al estudiante en rol de receptor pasivo. La resistencia a este tipo de conocimiento en el aula refleja el comportamiento del estudiante en casa y su intento ritualizado de llevar a la escuela los discursos hibridizados y transgresivos de la calle (Everhart, 1983, p45)
Es por ello, que la instrucción en el aula debe ser comprendida desde la teoría de la ideología reformulada, que problemátice el aula como punto de unión para la construcción del otro, en el que las diferencias raciales, sexuales se entrelacen con fuerza.
El concepto que los alumnos tienen de aprendizaje se puede clasificar, de manera burda, en activo o pasivo.
a) Una concepción pasiva del aprendizaje
"Receptor, captar lo que el maestro nos dé, siempre y cuando, éste lo dé entendible y adecuado"; en esta línea de pasividad, surgen algunas expresiones que recuerdan una didáctica intuicionista, esto es, aquella que reconoce que el aprendizaje es la impresión en la memoria de cierta información que proviene del exterior, como en la siguiente expresión: "portador de información que debe transmitir, adquirir conocimientos para poderlos transmitir, asimilar conocimientos"; otra forma de concepción pasiva aparece como un discurso de carácter ético, en el que se manifiesta "cumplir con el estudio", "ser buen estudiante", "leer bibliografía", "debería estudiar más para exponer mis dudas".
b) Una visión critica de la situación escolarizada de aprendizaje
Otro apartado que aparece con cierta relevancia, está constituido por lo que podríamos denominar una conciencia crítica de los problemas actuales en las situaciones escolares; así se expresa "seguir el juego a los maestros para acreditar los cursos, pasar las materias sin sentido"; sin aceptar totalmente esta situación, encontramos quien expresa "aprender lo que escasamente se nos brinda de utilidad, superar el bajo nivel adquirido aquí"; o bien, directamente reconocer la necesidad de "cuestionar el contenido", "cuestionar al profesor".
c) Problemas de una concepción "activa"
Tal como hemos mencionado, la concepción sobre la actividad en el aprendizaje tiene que ser revisada con sumo cuidado; requerimos de la misma manera tener presente que, precisamente, la noción opera como un factor de ideologización, al declararse en el plano de lo discursivo, sin que ello implique la necesidad de la modificación de ciertas prácticas educativas, las cuales siguen favoreciendo la pasividad en la retención y manejo de la información.
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